Una impresora 3D es un dispositivo capaz de reproducir un objeto sólido tridimensional mediante la adición de material, cuyo diseño se realiza en computadora. El proceso consiste en añadir material capa por capa y desde abajo hacia arriba. Generalmente se utiliza plástico pero se está experimentando también con otros materiales como el metal.
Comúnmente se utilizan en la matricería o la prefabricación de piezas, componentes para la arquitectura y el diseño industrial
Con impresoras 3D los tiempos para la realización de prototipos se reducen al mínimo. Solo hay que concentrarse en el diseño del objeto y pasarlo a un lenguaje que entienda la máquina. Se ahorra en herramientas, tiempo, procedimientos y en conocimientos de mecanizado.
“El costo de los equipos mecanizados es enorme y una impresora 3D es bastante accesible. Para usos de nivel industrial y fabricación de productos en serie es conveniente invertir en los equipos mecanizados, ya que la cantidad de productos amortiza la inversión. Para la fabricación de piezas únicas siempre conviene la impresora 3D”, señaló Mallón y destacó que estas máquinas no van a reemplazar el trabajo manual sino que van a complementarlo. “Las máquinas controladas por computadoras están orientadas al trabajo en serie, las piezas metálicas únicas se fabrican manualmente y para la realización de prototipos se usa la impresora 3D”.
El uso de la impresora 3D es muy sencillo, no necesita de mucha instrucción. En cambio los tornos CNC requieren de un operador instruido, capacitado e idóneo para manejarlo y la puesta a punto para realizar productos lleva horas. En la impresora 3D sólo es necesario saber de diseño y algunas cuestiones relacionadas con la regulación de la máquina.



